Las enfermedades reumatológicas o reumáticas comprenden un conjunto diverso de padecimientos que afectan al sistema locomotor, por lo que los órganos que se comprometen son los huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos.
Hay dos subgrupos de enfermedades reumáticas: las que son de naturaleza autoinmune (inflamatorias) y las que no, que en su mayoría se deben a sobreuso y/o desgaste articular (artrosis), enfermedades metabólicas del hueso (osteoporosis) y/o patologías del tejido blando no inflamatorias (dolor de espalda, desgarros musculares y tendinosos, dolores musculares).
Las enfermedades reumáticas autoinmunes (ERAS) se caracterizan por una activación anormal y persistente del sistema de las defensas (también conocido como sistema inmunológico) secundario a la pérdida de la capacidad de éste de diferenciar los antígenos propios de los antígenos externos (como bacterias o virus). Esta pérdida de la tolerancia inmunológica condiciona una respuesta inflamatoria del organismo contra sí mismo, ocasionando daño y pérdida de función fisiológica en órganos y tejidos.
Tanto las ERAS como las enfermedades osteomusculares no inflamatorias se caracterizan por grados variables de dolor y pérdida de la función osteomuscular que pueden llevar a discapacidad física y deterioro de la calidad de vida. Es quehacer del reumatólogo hacer un diagnóstico oportuno y brindar las opciones de tratamiento idóneas según corresponda.
Dolor articular y/o muscular.
Rigidez o entumecimiento de las articulaciones.
Inflamación y/o tumefacción de las articulaciones.
Caída del cabello.
Aparición de úlceras orales.
Fotosensibilidad: aumento de la sensibilidad de la piel con la exposición solar.
Fenómeno de Raynaud: cambio en la coloración de las puntas de los dedos con el frío y/o el estrés emocional.
Fatiga crónica.
Síntomas constitucionales: fiebre inexplicable, pérdida de peso, pérdida del apetito.
Resequedad en ojos y en boca.